Al contratar un seguro de coche, la primera decisión es la modalidad. Estas son las tres más habituales:
Terceros básico
Es la cobertura mínima obligatoria en España. Cubre los daños que causes a otras personas y a sus bienes, y suele incluir defensa jurídica. No cubre los daños de tu propio vehículo.
Terceros ampliado
Parte del terceros básico y añade coberturas frecuentes como rotura de lunas, robo, incendio o asistencia en viaje ampliada. Según la compañía, puede incluir también daños por fenómenos atmosféricos.
Todo riesgo
Cubre además los daños de tu propio coche, incluso cuando el culpable eres tú. Puede contratarse con franquicia (pagas una cantidad fija en cada siniestro y la prima baja) o sin franquicia (no pagas nada, pero la prima es mayor).
¿Cómo decidir?
- Si tu coche es nuevo o de valor alto, un todo riesgo suele compensar.
- Si es antiguo y su valor es bajo, un terceros ampliado puede ser suficiente.
- Si aparcas en la calle, valora la cobertura de robo y de lunas.
- Una franquicia moderada puede reducir el precio sin quedarte desprotegido.

